Siempre cuando escuchamos la palabra “Fútbol” lo
relacionamos con la palabra “Pasión” y es inevitable seguir esa línea de la,
“Pasión por el fútbol”. Desde sus hinchas, alentando a sus equipos dentro del
estadio hasta los hinchas que observan el encuentro desde sus casas, se ve
reflejada esta pasión. Pero como siempre suele suceder hay otra división, en la
cual vemos quienes son los verdaderos hinchas que muestran su pasión por la
camiseta y quienes son los que su hacen llamar hinchas para poder encajar en un
lugar.
El fútbol levanta muchas
pasiones, alegrías y tristezas, también levanta el deseo de olvidarse de todo
para distraerse viendo este deporte. Creo que desde que se inventó este deporte
es considerado el más grande de todos pero sin embargo, ¿Aún al fútbol se lo
podría considerar un deporte? Pues frente a la realidad que actualmente vive el
mundo es muy difícil de responder esta pregunta, entonces ¿Qué pasa con el
fútbol?
Para muchos el fútbol se ha
convertido en una droga difícil de dejar e imposible de olvidar. Un ejemplo de
esto es lo que hace algunos años paso en Haití, que después de unos meses del
terrible terremoto que sufrieron, prefirieron dejar a un lado a los organismos
de ayuda internacional para así ver el mundial de Sudáfrica a escondidas. Y no
nos vayamos tan lejos hace poco se celebró el tan aclamado y mencionado Mundial
de Fútbol, realizado en Brasil. Este país que hace poco menos de un semana que
empezara esta celebración estaba llena de marchas y manifestaciones por los
excesivos gastos que esta fiesta demandaba, pero claro empezó el Mundial y
todos dejaron a un lado estos problemas para así enfocarse a disfrutar de cada
momento y no perderse nada de su equipo.
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